Los recuerdos huelen y saben a tierras vascas. Francisco Larrea homenajea con este restaurante a sus queridos ancestros, sus abuelos paternos, dueños y señores de Barrenola, el caserío familiar. Infancias transcurridas en Azpeitia, hogar del caserío, que pueblan su memoria se reproducen en los platos y el ambiente de Barrenola en Moralzarzal.

«Cierro los ojos, aspiro el aroma de la cocina y vuelvo a esos veranos a las puertas del Valle de Errezil», Francisco Larrea

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